-Victoria ¿vas a dormirte tan temprano?
Dormía soñando un recuerdo del pasado
que le hacía olvidar todo mal, pero su cuerpo aun reaccionaba al ambiente en el
que se encontraba, las brisas heladas que habían comúnmente en la noche
enfriaban rápidamente el asfalto y los ladrillos del callejón haciendo que la temperatura descendiera cada
vez más, su calor corporal bajaba por cada minuto que pasaba, pero ella no
despertaría, había perdido mucha sangre por esa apuñalada que recibió hace
algunas horas, ella solo quería dormir y soñar algo que despejara su mente del
dolor, ese sueño era un recuerdo de su felicidad.
Victoria recuerda su niñez, esos momentos
que compartía con su madre, recuerdos inmortales atesorados celosamente por su inimaginable valor ya que
le hacía recordar algo que existió alguna vez en ella.
-¿estas lista para ir a la cama? Espero que
no estés tan cansada, te contare la mejor historia.
Victoria estaba muy ansiosa de oír la historia que su
madre le contaría, como cualquier niña de su edad así que corre hacia su cama y se acomoda debajo de las
sabanas, no podía esperar para oír esa nueva historia que le prometía su madre.
-erase una vez una gran mujer, ella vivía en
la luna para estar alejada de cualquier persona abajo en la tierra, no le
gustaba convivir con otras personas ya que estas eran malvadas y agresivas para
su parecer por eso dejo la tierra de los hombres, pero al estar mucho tiempo
sola en la luna la hizo caer en gran tristeza, pero ella decidió un día tomar
una de las tantas rocas que se encontraban dondequiera y elevarla con sus
brazos lo más alto que podía así un rayo de sol entraría en la roca dándole
nacimiento a una niña de inmensa belleza,
un cabello tan negro como el firmamento nocturno con ojos plateados como la luna,
la gran mujer llamo a la niña diana. Diana vivió junto su madre siglos, pero un
día la gran mujer en su lecho de muerte le confiesa a su hija que no podría
descansar en paz por culpa de las personas en la tierra, en el pasado ella
quiso ayudarlos a encontrar la paz pero cuando vio que no podía se exilió en el
lugar más remoto, con sus ultimo alientos le pide a su hija que cumpla su
último deseo, hacer que los hombres estén en paz. Diana decide cumplir el deseo
de su madre así que desciende a la tierra pero ahí vería los peores errores
que los hombres son capaces de hacer, su
maldad era tan natural en ellos que parece que así fueron creados, paso varios
años y diana cae en una de las tantas enfermedades de los hombres, en su lecho
ella los maldice y jura volver como el ángel que trae muerte para castigar sus
iniquidades. Pero para eso ella debe morir, ella tiene miedo a perderse pero no
estará perdida, su madre la está esperando.
Verónica queda en silencio al notar que su
hija ya estaba dormida, ya no era necesario seguir con la historia así
que decide levantarse de su silla, apagar la luz y salir de la habitación no sin
antes darle un tierno beso en la frente a victoria.
Cuando su madre sale, victoria abre los
ojos, ella no se durmió solo fingió estarlo porque no tenía sueño, solo pensaba en esa
historia que le contó su madre y su final, se sentía triste por como termino el
relato e hizo que se preguntase si diana volvería o se habría perdido en lo desconocido,
cosas que una niña de su edad no lo pensaría, horas después pensarlo mucho queda
dormida y es ahi cuando vuelve al mundo real, al presente y el ahora.
Ella despierta de su sueño volviendo a ese
oscuro callejón, veia como estaba en un charco de su propia sangre, le era dificil mover algun musculo de su cuerpo, su respiración se
agita por la poca cantidad de aire que
entraba a sus pulmones, sus latidos se desvanecían como
las luces de los coches que pasaban fugazmente en la calle, el color de su piel se descoloraba hasta alcanzar un blanco puro, y al final sus latido no se notaban.
-madre.
-¿si? Victoria.
-ya sé cómo termina tu historia.
El callejón queda en silencio, el cuerpo de victoria queda tendido en la oscuridad, parecia que seria el caso de un cuerpo mas encontrado en la ciudad pero no es asi.
un cuervo desciende al callejón y se posa sobre el cuerpo de victoria.
-tu sueño aun no termina
la oscuridad alberga a los mas temibles monstruos que asechan a los hombres, nunca se recomienda despertarlos de su sueño.
Abrumador silencio es interrumpido por el latido de algún corazón, era victoria, su piel toma de nuevo su color, entonces al minuto victoria reacciona tosiendo
como si tuviera un largo tiempo sin respirar, ella queda en silencio un momento
meditando lo que ocurrió pero desde el principio sabe lo que acaba de pasar.
-diana jamás estaría perdida ya que su
madre siempre estaba acompañándola, es así es como volverá.
-bien hecho hija. – solo sonríe.
Victoria desde el callejón ve salir el sol
en el horizonte, se levanta para verlo mejor,
es otro día el que acaba de empezar, es el día donde el ángel traerá
muerte y destrucción a los pecadores.
-es la hora de la venganza…
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