-la realidad supera a la ficción.
una mujer corría
por las desoladas calles del centro de la ciudad parecía tener prisa en llegar
a algún lugar que le estaba costando llegar, parecía que ella no reconoce la
calle donde se encuentra, así que deja de correr para fijarse bien por donde
andaba, eran altas horas de la noche, las calles que recorría no estaban
iluminadas, las farolas públicas estaban descompuestas, al parecer ese sector del centro fue olvidado por la
alcaldía hace mucho, es en esos lugares oscuros que solo se prestaba para delinquir,
la mujer no estaba preocupada por los simples delincuentes que por ahí rondaban
porque tenía verdaderos criminales tras ella, entonces con su mano derecha saca
una pistola estaba en su cinturón, con eso sería capaz de defender a su hija
recién nacida que estaba en su mano izquierda. Es veintidós de septiembre, hace
dos días nació la bebe, su madre al momento que nació su hija prometió darle
algo mejor que la vida que ella había vivido, no quería que estuviera ligada a
su padre y el mundo del crimen organizado. Era mejor dejar todo aunque no es fácil dejar la
fortuna, sus comodidades y su familia atrás
pero igual tuvo la voluntad de hacerlo por un deseo rebelde había en su
corazón, pero esas no eran las únicas razones, la razón principal era por amor,
un amor incomprendido que dio como resultado a su hija, por eso ella planeo
fugarse con su amante, acordaron un punto de encuentro, es entonces que por fin
reconoce una calle cercana al punto de encuentro, tenía que subir tres calles
más para llegar y por fin poder fugarse con el padre de su hija.
Por fin llegan al punto donde se encontraría
con su amante, era un callejón ciego, ahí espero por un espacio de una hora
hasta que oyó unos pasos acercándose, su corazón se acelera por la alegría que
sentía, por fin había llegado el pero de pronto su alegría se desvanece con el
miedo que inunda su cuerpo paralizándolo por ver a dos sombras amenazantes, no
era muy claro por la poca luz pero ella estaba segura que si eran ellos ¡los
hombres de su padre la han encontrado! A paso lento se acercaban a ella, pero
la madre les apunta con su arma y en ese callejón se oyen varios disparos.
-¡Muerte!
Las dos sombras
caen al suelo, la madre queda de pies viendo la escena, pero apartar la mirada
y abrazar con fuerza a su hija quien dormía
aun después los disparos. No tenía oportunidad contra dos matones de su padre
pero llego justo a tiempo, la madre oye una voz familiar que le pide que se
calme, es el padre de su hija quien se acerca pasando sobre los cuerpos de los
matones, cuando él llega frente su amada este la besa, ella corresponde a ese
beso y le da un abrazo, aunque él no corresponde a esa
muestra de cariño. Algo pasa, la madre nota que su amante actúa con algo de
frialdad pero no le importa, ya tienen que irse dice ella pero él se niega, la
mujer le pregunta que es lo que sucede,
en ese momento hay silencio antes que el padre le comenzara a explicar; no
podían escapar juntos como le prometió, él debía irse sin ella aunque no
quisiera alejarse de ella y su recién nacida hija, era más seguro que ella se
quedara y que continuara su antigua vida. La madre queda en silencio y las lágrimas
empiezan a deslizarse por su mejilla, pero para él era más difícil esto, tenía
que marcharse pero antes de irse se acerca a ella, la mira a los ojos y le da
un último beso que sería el más largo, ella lo correspondió pero al tenerlo tan
cerca lo ve, ve la muerte reflejarse en los ojos de su amante, se asusta pero
comprende el por qué un adiós seria doloroso, entonces cuando termina ese último
gran beso ella solo lo ve en silencio, el sin embargo quería decirle; adiós,
pero solo hiciera la despedida más difícil es así que solo se marcha saliendo
de aquel callejón, no pudo mirar atrás por el dolor que sentía.
Una madre queda sola con su hija, en medio de
un callejón oscuro con un vacío en su corazón, era hora de volver a casa, era
el momento de regresar a la realidad.