Para mi amigo Alexander. Para mi amigo Alexander.
Al sonar la alarma a las seis y punto comienzo un nuevo día, mi día, con la misma rutina que consiste básicamente en pocas cosas, cepillarme los dientes, desayunar y salir a mi trabajo, pues verán, ahí está el detalle de mí día a día. Trabajo en la morgue de la ciudad, un trabajo que pocos le gusta hacer el llevar y traer los cuerpos, el embalsamarlos, prepararlos para las autopsias y otros trabajos. Me gusta mi trabajo aunque algunos colegas dicen que me llevo mejor con los muertos que con los vivos, tal vez que tengan razón, los muertos son más carismáticos.
Sucedió en una noche tormentosa, jamás había visto una lluvia tan intensa los intensos truenos que retumbaban con tanta fuerza que en la ciudad provocaba un eco que hacía que los vidrios de las ventanas vibrase con tanta fuerza que pareciese que se fueran a quebrar, en mis pies sentía las vibraciones que esos truenos provocaban a un edificio solido hecho aprueba de sismos pero lo que me ponían los pelos de punta eran esos intenso destellos celestiales que caían del cielo, eran relámpago tan poderosos e inmensos que cada vez que caía uno el haz de luz que iluminaba cada rincón de la ciudad. Una enfermera que se encontraba en sus descanso estaba fumando mientras veía por la ventana, se acerca a mí ya que estaba a un lado de una papelera y me mira con su cara sin emoción para decirme –el mudo se va acabar –eso me erizo la piel. Ella solo boto su cigarrillo y se fue, ya era hora, vi mi reloj de pulsera y ya debía regresar a mi trabajo en la morgue en el sótano del hospital, bote el vaso de café desechable y camine por el pasillo hasta el ascensor, lo espere un breve tiempo, ya no quería estar arriba con esa tormenta afuera, yo parecía un animalito del bosque que quería buscar refugio de la tormenta, entonces en ese momento en que llega el ascensor comencé a descender sintiendo un poco de alivio.
Cuando ya estaba en mi habitad natural, es decir, la morgue me sentí bien ya que desde ahí no se oía los truenos ni mucho menos la lluvia golpear el asfalto de las calles, se podría decir que estaba bien en ese momento, fui por todo el pasillo hasta llegar hasta la oficina de mi jefa, bueno en verdad ella era la patóloga en jefe y pues ella tenía autoridad en esa sección del hospital, su nombre maría Shaw, la doctora Shaw era alguien cariñosa y buena gente, aunque ella trabajaba con muertos siempre se sentía calidez a su alrededor. Esa noche al entrar a su oficina la vi sentada en su silla con su cara pálida y su mirada perdida al piso, cuando me pronuncie la doctora reacciono un poco nerviosa, yo siendo un poco entrometido lo que era poco común en mí, le pregunte que le había pasado ella de una vez me responde siendo cortante que debía irse ya que se sentía mal, que sus hijos deben estar asustados con esta tormenta y demas cosas que no estaba bien, la doctora Shaw no tiene hijos, algo le pasaba o algo ocurrió para ella se fuera de esa manera tan abrupta, la doctora recogió sus pertenencia y se fue de la morgue sin decirme adiós
La doctora se había ido, sin decirlo sabía que ella me había puesto a cargo de la morgue aunque en la jerarquía de la morgue a las 3 de la mañana, estaba solo yo. El silencio reinaba, era un ambiente totalmente mudo, no se oía ningún ruido aparente pero de la nada un ruido aterrador que retumba en todas las paredes del lugar helándome la sangre, mi corazón lo tenía en la boca por el tremendo susto que me dio ese sonido tan abrupto, alguna taza metálica debió caerse pero… ¿cómo? Solo había una manera de saberlo, debía ir a investigar que se había caído, yo era alguien de ciencia y lógica, no creía en espíritus ni fantasmas, por eso no me importaba ir a la sala donde están los cuerpos a investigar, prendo las luces y efectivamente era una taza que de alguna forma se había caído procedo a levantarla y colocarla en su lugar pero en ese momento hace un trueno tan poderoso que hace vibrar el lugar las luces fallan por unos instante, yo no me moví para nada, me quede donde estaba cuando todo paso decidí seguir con mi trabajo pero no estaba solo. Yo al voltearme veo a una chica con una ropa mojada con una piel muy pálida y tenía sonrisa encantadora pero mi reacción fue hacerme hacia atrás cayéndome al piso, me limpie los ojos y ya no estaba, rápidamente corrí fuera de esa sala hacia el ascensor y de una vez que se abrieron las puertas lo aborde y apreté el botón del primer nivel cuando subía el ascensor se detiene un momento y se apagan las luces de este ahí me sentí muy asustado pero algo vino en mí, algo familiar había notado en esa chica y de pronto escucho un susurro que me dice con un tono débil –te quise —y de pronto la energía en el ascensor vuelve y llega a la primera planta, de una vez Salí del ascensor para mi sorpresa ya había amanecido y la lluvia se había detenido cuando me acercaba a la puerta una guardia de seguridad me dio una curiosa noticia, la doctora Shaw había tenido un terrible accidente, su carro había caído en un lago pero no hallaron rastros de ella… yo me quede perplejo ante la noticia no sabía que reaccionar solo me senté en una silla cercana sin entender lo que había pasado en verdad, hasta el día de hoy no sé qué paso realmente con la doctora y quien realmente fue esa chica que vi pero es claro su relación.
Fin.
Esta historia la compuse como una prueba de como me dan las historias de fantasmas aunque mi idea inicial no era aterradora sino enfermiza y sádicas pero yo estoy satisfecho con lo que hice, así que gracias y buenas noche.
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